miércoles, enero 24, 2007

 

Mercado laboral rompe con el prejuicio hacia las carreras técnicas

PSU no define el único camino: Los jóvenes, según los expertos, tienen el emprendimiento en sus genes y los conocimientos técnicos pueden ser una buena base para generar empresas de outsourcing.

El Mercurio Lunes 15 de enero de 2007

Su corta duración, la adaptabilidad de sus mallas curriculares y su rentabilidad, las hacen ganar terreno frente a las tradicionales alternativas que ofrecen las universidades.

A la hora de definir el futuro académico, muchos factores son puestos en la balanza que determinará cuál es el camino a seguir. Tradición, prestigio y estatus poseen un gran peso que inclina la báscula hacia las aulas universitarias. Pero la educación superior ofrece otras posibilidades laborales más rentables que la vía acotada por la PSU.

Corta duración, mayor porcentaje de titulados y remuneraciones que igualan e incluso superan a las que ofrecen algunas carreras universitarias -además de un proceso de admisión que no considera los puntajes de la PSU- transforman a los Centros de Formación Técnica y a los Institutos Profesionales en una opción que deja de ser la "alternativa" de los que, a 24 horas de conocerse los resultados de las postulaciones a las universidades tradicionales, no quedaron en la carrera escogida.

"Existe el mito muy difundido de que lo más importante desde el punto de vista social y de ingresos es tener una carrera universitaria", señala Patricio Meller, académico de la Facultad de Ingeniería Industrial de la U. de Chile y parte del equipo que creó el sitio www.futurolaboral.cl. Como tal, posee datos suficientes para afirmar que el mercado laboral "va a cambiar los prejuicios anti carreras técnicas".

"Los CFT ofrecen una preparación más acorde a lo que está pidiendo el mercado. La demanda va regulando lo que se enseña en ellos, en cambio las universidades funcionan con la idea de que ellas definen lo que se enseña en las carreras", menciona Meller como un factor que pesa en este nuevo escenario favorable a los técnicos.

Empresa propia

"Dependiendo de su personalidad, un técnico puede tener una gran capacidad de generar empresas propias a partir de las herramientas que domina", apunta José Miguel Benavente, investigador de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile y especialista en innovación tecnológica en las Pymes. Un camino natural sería ingresar a una empresa y observar los requerimientos del mercado, para después lanzarse con el negocio propio en el rentable mundo del outsourcing o asesorías técnicas a empresas más grandes.

"Un punto a favor de las carreras técnicas es que hoy los jóvenes parecen llevar el tema del emprendimiento en sus genes", dice el economista, que sostiene que "alguien que hace su propia empresa a partir de conocimientos específicos, termina ganando mucho más que cualquier ingeniero o abogado que trabaje como profesional".

Las cifras que maneja María del Pilar Álamos, jefa del Departamento de Centros de Formación Técnica del Mineduc, hablan de 19% de matriculados en CFT , lo que transforma a Chile en un país con una proporción de 5 profesionales universitarios por cada técnico calificado. "Esta gran diferencia hace que la desproporción entre profesionales y técnicos sea un tema importante", afirma la representante de la institución.

La especialización es fundamental cuando se miran los sueldos y, según afirma Daniel Uribe, de la División de Educación Superior del Mineduc, "en algunas carreras técnicas se puede apreciar que existen menciones de algunas especialidades que al ser más o menos escasas, ciertamente tienen una retribución importante en los salarios".

Un buen ejercicio, en este sentido, es ver cuán dispersa es la carrera, o sea, cuánto "podría" llegar a ganar un técnico que está en una parte alta de la distribución de sueldos, datos que están a la mano en el sitio www.futurolaboral.cl.

A darse la "lata"

A la hora de seleccionar la institución donde se estudiará, un aspecto fundamental es, en palabras de Patricio Meller, "darse la lata de investigar cómo es el CFT al cual se está postulando", ya que al igual como ocurre con las universidades, la casa de estudios es un factor que será determinante en el éxito laboral.

Un buen método en este sentido es, según Meller, "hablar con egresados de las carreras y visitar las instituciones, para ver que detrás del nombre del lugar haya un edificio, laboratorios e instrumentos tecnológicos en caso de ser necesario".

Para eso aún hay tiempo, ya que la mayoría de los Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales cierran sus procesos de admisión los primeros días de marzo. Algunos con matrícula por orden de llegada.

"5 profesionales universitarios por cada técnico, existen en Chile."

DÓNDE Y PARA QUÉ

"Hay que tener cuidado de dónde se elige estudiar la carrera, porque las diferencias de sueldo pueden ser superiores al doble. A ello hay que sumar las características de la persona, que son determinantes".
Patricio Meller, www.futurolaboral.cl

"Las empresas se han dado cuenta de que no necesitan a un ingeniero, porque no les reporta tanta utilidad. Buscan mano de obra calificada en términos técnicos, que realmente sirva para solucionar problemas".
José Miguel Benavente, Facultad de Economía Universidad de Chile.


martes, enero 23, 2007

 

Demanda de profesionales. En la sociedad del conocimiento, el título no basta como generador de riqueza.


EDITORIAL

El Sur,

Martes 23 de enero de 2007


  • En una economía abierta, y por ende dinámica, la mano de obra calificada -al igual que la no calificada- está sujeta a los vaivenes del mercado.

El interés por ingresar a la universidad ha crecido ostensiblemente desde la década de los ochenta, pero sobre todo en los últimos años. En 2006, más de 242 mil personas se inscribieron para rendir la Prueba de Selección Universitaria (PSU), un 30% más que en 2005.
Aunque ello en parte se debe a que el año pasado el gobierno entregó 167.000 mil becas para participar en el examen, el aumento de matriculados entre 2003 y 2005, de cerca de 380 mil a 462 mil, confirma que se trata de una tendencia cada vez más pronunciada.
Al mismo tiempo, que el número de matriculados en los institutos profesionales aumentara de cerca de 100 mil a 114 mil en el período y que en los centros de formación técnica la cifra se mantuviera en torno a los 62 mil confirma que para la inmensa mayoría de los chilenos la universidad sigue siendo la primera opción al postular a la enseñanza superior.
De allí la paradoja de que por cada cinco estudiantes universitarios hay dos de institutos profesionales y uno de centro de formación técnica, cuando en los países desarrollados se da la relación inversa y aún más pronunciada a favor de los segundos.
Según algunos analistas, esto tiene dos efectos. El primero, una sobreoferta de universitarios, que llevaría a la “saturación” del campo laboral en periodismo, ingeniería comercial, sicología y derecho -por citar algunas-. Y el segundo -derivado del anterior-, una caída en las remuneraciones de esas y otras carreras en un momento llamadas “de tiza y pizarrón”.
Sin embargo, un análisis más profundo del fenómeno lleva a otra conclusión: en una economía abierta, y en consecuencia dinámica, la mano de obra calificada -al igual que la no calificada- está sujeta a los vaivenes del mercado.
Lo anterior significa que el estatus de los egresados de una carrera variará de acuerdo al volumen de demanda de ese servicio, la calidad con que se preste y las plusvalías que brinde al cliente. Por ende, la inversión de una familia en una carrera de enseñanza superior no garantiza un empleo al egresar, menos el logro de un ingreso estándar.
En la sociedad del conocimiento, el título no basta como generador de riqueza. El liderazgo y la innovación sobre la base de los conocimientos aprendidos y las destrezas desarrolladas durante la enseñanza superior -y, por cierto, luego de ella- son cada vez más determinantes en el éxito profesional.
Lo anterior obliga a que la institucionalidad existente progrese en dos sentidos.
Uno, brindando información cada vez más completa a los postulantes. Y dos, acortando la duración de las carreras y dotándolas de mallas curriculares más dúctiles, que faciliten el emprendimiento y la obtención de menciones en otras áreas del conocimiento.
Si bien el primer objetivo se está cumpliendo en parte con el sistema de acreditación, los ránkings de universidades y el observatorio del empleo -que ofrece una panorámica laboral de 100 carreras-, los planteles deben avanzar hacia una mayor transparencia. Por ejemplo, a través de un seguimiento de sus egresados que permita conocer el tiempo de inserción en el mercado laboral, el nivel de ingreso, el lugar de desempeño y el tipo de tarea realizada.
Esa información es vital no sólo para el alumnado y los postulantes, sino también para la propia entidad educacional. Y es que ello le permitiría monitorear con precisión el tipo de profesional que va demandando el mercado y las nuevas competencias que se exigen tanto a nivel regional como nacional y mundial.


lunes, diciembre 04, 2006

 

La reproducción de ingenieros no se ha traducido en una multiplicación de de empresas o “emprendimientos”

EDITORIAL Diario El Sur


  • La Región del Biobío sólo podrá consolidar su vocación exportadora y de plataforma de servicios en la medida que sus habitantes estén más capacitados y abiertos a la innovación.

Sigue preocupando que la Región del Biobío exhiba tasas de crecimiento inferiores al promedio nacional, lo que también ha repercutido en la generación de empleos.
Un reciente informe de la Comisión de Estudio para el Desarrollo Productivo de la Cámara de la Producción y del Comercio de Concepción determinó que son siete las áreas de interés estratégico que se deben intervenir, entre ellas la diversificación de la estructura productiva y el mejoramiento del capital humano.
En este último punto, las responsabilidades son compartidas. Hoy existe una gran masa de personas desempleadas con baja calificación, un 72 por ciento de la fuerza de trabajo no tiene estudios técnicos o superiores y los profesionales que aún viven en la zona -muchos han emigrado en busca de oportunidades- no son promotores del desarrollo económico.
Por ejemplo, la reproducción de ingenieros, que es uno de los temas que preocupa al gremio, no se ha traducido en una multiplicación de empresas o “emprendimientos”.
Todas las universidades presentes en la ciudad ofrecen al menos una carrera de ingeniería, lo que ha derivado en una sobreoferta de profesionales del rubro. Esto, lejos de incentivar la innovación o el desarrollo tecnológico, ha servido para aumentar la demanda por puestos en grandes compañías o cupos en diversos MBA.
El problema es extrapolable a otras disciplinas, como Derecho, Periodismo, Arquitectura y Psicología, en que no siempre se encuentra capital humano de alto nivel y la formación en varios casos es fundamentalmente teórica. Ello debido a mallas curriculares obsoletas que repiten contenidos durante cinco o seis años, como si una carrera fuera un túnel que no da lugar a especializaciones.
En la educación básica y media el fenómeno es más preocupante aún, porque el desarrollo de las tecnologías de información y los nuevos requerimientos del mercado laboral chileno tornan necesario contar con jóvenes bilingües, que sean diestros en el manejo computacional y capaces de seguir instrucciones y solucionar problemas. Estas características hoy no se observan en los egresados de cuarto medio y ello tiene que ver con la falta de estímulos y preparación de sus profesores y padres.
Es necesario renovar las plantas docentes, porque existe una generación de maestros cuya expectativa es jubilar pronto y que por razones económicas no pueden cumplir. Muchos de ellos son los que se resisten a incorporar las nuevas herramientas tecnológicas a sus métodos de enseñanza. Son los mismos que creen que el Estado debe generar un plan de retiro convenido, tal como se hace en las empresas que se modernizan. Si bien esta solución es costosa, Chile tiene la gran oportunidad de asumir este desafío a partir de los excedentes que ha generado el alto precio del cobre, tal como se hizo con la reforma educacional durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva.
La Región del Biobío sólo podrá consolidar su vocación exportadora y de plataforma de servicios en la medida que sus habitantes estén más capacitados y abiertos a la innovación. Y es que los principales factores productivos de la “región puerto” que se quiere construir son tanto la red de comunicaciones marítimas, terrestres y aéreas como el capital humano y el empresarial presente en la zona.
Fuente: El Sur


 

Es necesario que la masa crítica que se forma en la universidad proponga ideas, pero también sepa cómo aterrizarlas, promoverlas y venderlas

Concepción, Chile, sábado 7 de octubre de 2006
EDITORIAL DIARIO EL SUR
Cambios productivos
Es necesario que la tan mentada masa crítica que se forma en nuestros centros de enseñanza superior proponga ideas, pero también sepa cómo aterrizarlas, promoverlas y venderlas.
La del Biobío es una región de contrastes. Prueba de ello es que en julio las exportaciones crecieron un 50,2% respecto al mismo período de 2005 y que el desempleo llegó a 10,5%, el más alto del territorio. También lo es que mientras su capital goza de prestigio como ciudad universitaria -avalado por la presencia de 12 planteles y más de veinte institutos profesionales y centros de formación técnica-, su tasa de analfabetismo (6,3%) supera con creces el promedio nacional (4%). Por último, otro botón de muestra, no menos revelador: mientras la entrada en operaciones de las plantas de celulosa Santa Fe y Nueva Aldea promete convertir a Chile en el tercer productor mundial de este commoditie en 2007, el crecimiento económico de la zona sigue muy por debajo del resto del país (4,1% frente a 6,3% en 2005). Frente a estas abismantes diferencias, no se puede seguir de brazos cruzados. El hecho que las industrias maduras (silvícola, pesquera, petroquímica y metalmecánica) concentren más del 93% de los envíos al exterior confirma que hay que impulsar con fuerza nuevos nichos productivos, más intensivos en mano de obra y de mayor valor agregado. Por un lado, tal demanda obedece a la necesidad de aumentar la productividad regional y combatir un desempleo cuyas características estructurales son cada vez más visibles. Lo ratifica la cesantía en Lota (15,4%), pese a los dos programas de reconversión aplicados desde 1997; la intervención gubernamental de Talcahuano y Coronel a través del Plan Más Trabajo; y la elevada desocupación en Tomé (15,4%). Por otro, cambiar la perspectiva se condice con un entorno internacional dinámico, donde la mayor parte de las grandes corporaciones han pasado a convertirse en estructuras descentralizadas, desterritorializadas y compuestas por cientos de células de menor envergadura (la externalización de servicios en el ámbito financiero, la industria informática y farmacéutica e incluso la académica lo corroboran). Dado que las enormes organizaciones piramidales y garantes de empleos de por vida en tareas rutinarias están dando paso a estructuras de redes más pequeñas y flexibles, que generan productos innovadores y ajustados al cliente, es lógico pensar que una región abierta al mundo como la nuestra debe asimilar de lleno ese paradigma. Y no sólo para diferenciarse positivamente de sus pares, sino ante todo para subsistir en la nueva economía. Proyectos como la Plataforma Logística, la Ciudad del Plástico, el Polo Biotecnológico y el Biobío Convention Bureau demuestran que las ideas sobran. Sin embargo, el hecho que varias de ellas estén sobre las parrillas programáticas del gobierno y en boca del empresariado hace años, sin que aún se vean grandes resultados, nos recuerda que es indispensable apurar el paso y en paralelo apoyar otros emprendimientos. En efecto, no basta con que la región tenga condiciones geo y oceanopolíticas envidiables, una creciente red de comunicaciones e industrias maduras que motiven la formación de clústers. Es necesario que la tan mentada masa crítica que se forma en nuestros centros de enseñanza superior proponga ideas, pero también sepa cómo aterrizarlas, promoverlas y venderlas. Gestión y liderazgo son dos caras de una misma moneda que la Región del Biobío no puede seguir viendo por separado.
Fuente: El Sur

 

Ingeniería con conocimiento de industrias y de negocios. Necesitamos gente que salga de la universidad manejando ambos mundos

Irving Wladawsky-Berger, IBM, padre el e-business:

"Estamos trabajando con universidades en todo el mundo para que desarrollen nuevos conocimientos. Hablo de crear disciplinas que no existen: ingeniería con el conocimiento de industrias y de negocios, Necesitamos gente que salga de la universidad manejando ambos mundos. Estos cambios serán tan importantes en el siglo XXI como fue en su momento la Revolución Industrial , en que todo tipo de proceso manual se fue automatizando.

Hoy la innovación no es la tecnología por sí misma, sino en cómo aplicar esta tecnología en resolver los problemas más importantes y difíciles del medio.

En un mundo basado en el conocimiento, el talento es más importante que nunca".
El Mercurio, 8 de octubre 2006.

 

Futuros ingenieros informáticos dan ejemplo de emprendimiento

Leer en:

http://www.elsur.cl/edicion_hoy/secciones/articulo.php?id=78892

 

Profesionales en la nueva economía

Los egresados de la enseñanza superior deben estar preparados para aplicar sus conocimientos transversalmente, además de contar con la disposición y destrezas necesarias para autogestionar empleo.
La cesantía ilustrada es un fenómeno complejo, cuyos primeros efectos se comenzaron a sentir en Chile a principios de los noventa, principalmente a partir de la masificación de las carreras “de tiza y pizarrón”, como periodismo, sicología, ingeniería comercial y derecho. No cabe duda que la crisis asiática, que hizo que el crecimiento del PIB cayera a -0,8% en 1999, tras una década promediando 7,5%, impactó tanto al capital humano sin estudios superiores como a las nuevas generaciones de profesionales. Y si bien en los años siguientes la economía repuntó, la llamada “saturación” de campos laborales en lugar de retroceder se ha incrementado, afectando a otras áreas. Todo lo anterior hace creer que la cesantía ilustrada no es un problema coyuntural ni disciplinario, sino estructural y generalizado. En suma, que se está experimentando un desacople entre la oferta de egresados de la enseñanza superior y la demanda de mano de obra en el sistema productivo, debido a un enfoque educacional que promueve la formación de empleados altamente calificados, pero no incentiva el liderazgo y el emprendimiento individual. Por lo tanto, debatir el tema es clave para el país, y sobre todo para la capital penquista, reconocida como “ciudad universitaria” por contar con 12 planteles de este tipo y una veintena de institutos profesionales y centros de formación técnica. Diversos datos justifican un análisis localizado del problema. Uno, la Región del Biobío tiene la tasa de desocupación más alta de Chile (10,5%); de hecho, sólo en la comuna de Concepción ésta llega al 10,7%. Dos, una encuesta de empleo aplicada en septiembre por Corbiobío a 825 personas reveló que el 15,3% de los desempleados es un joven profesional. Y tres, un estudio de investigadores de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Concepción, realizado para Chilecalifica y difundido en el primer semestre, mostró que al año egresan unos 17 mil jóvenes de las instituciones de educación media, técnica y superior de la zona, pero la economía regional sólo requiere los servicios de unos 7 mil. Tales antecedentes demuestran cuán necesario es que los planteles regionales realicen una profunda introspectiva a su labor. Universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica deben entender que no pueden seguir titulando a jóvenes de perfil laboral rígido, que ejecuten tareas rutinarias en las enormes estructuras organizacionales de antaño. Los grandes nichos productivos de la zona -como el forestal, el pesquero, el metalmecánico y el petroquímico- han alcanzado una madurez tal que ya no demandan el volumen de puestos de trabajo que los caracterizó hasta la década de los ochenta. Del mismo modo, la industria de servicios -sobre todo el ámbito financiero- y el aparato burocrático ya no son los llamados a absorber a los egresados de carreras del sector terciario. En la nueva economía, la inestabilidad laboral es la constante (en Estados Unidos, un jubilado ha tenido en promedio nueve empleos durante su vida). Por lo tanto, la flexibilidad profesional no es una plusvalía, sino un requisito para la supervivencia. Los egresados de la enseñanza superior deben estar preparados para aplicar sus conocimientos transversalmente, además de contar con la disposición y destrezas necesarias para autogestionar empleo, crear sociedades, diseñar proyectos de negocios y prestar asesorías. Y es que de poco sirve apoyar a las pymes facilitándoles el acceso al crédito o disminuyendo las trabas burocráticas, si ello no va precedido de un fuerte impulso a la cultura emprendedora desde las aulas.
Fuente: Diario El Sur, Editorial 19-10-2006.

 

Recursos humanos: El mundo nos exige profesionales top

Leer en:

Recursos humanos: El mundo nos exige profesionales top


 

Capital humano avanzado: El salto de profesional a directivo

Leer en:

Capital humano avanzado: El salto de profesional a directivo


lunes, noviembre 20, 2006

 

Estudio laboral: Ingenieros, los mejor pagados; psicólogos, los que más rotan



Ingeniería Civil Electrónica destaca como la carrera mejor pagada al quinto año.

Escasa estabilidad en el empleo durante los primeros años, amplias brechas salariales en contra de las humanidades y ciencias sociales y relativa discriminación salarial entre hombres y mujeres es el panorama que espera a los jóvenes chilenos que ingresan al mercado laboral.

El estudio que presenta Economía y Negocios es un proyecto desarrollado por Trabajando.com con la colaboración de los académicos José Joaquín Brunner y Patricio Meller, el que fue elaborado sobre la base de 550.000 personas y 41 universidades que representan al 85% de los técnicos y profesionales.

Entre otras conclusiones, el sondeo entrega luces que no dejan de sorprender: entre el primer y tercer año de trabajo, los técnicos y profesionales que más rotan deben aprender a lidiar con casi cuatro empleadores que son distintos.
Civiles que al quinto año de agresados cuadruplican a los humanistas en términos de ingresos; profesionales que suman casi cuatro empleadores distintos en los tres primeros años de carrera y unas pocas carreras en que ellas ganan más que ellos configuran el actual panorama laboral.

En materia de oferta y demanda de técnicos y profesionales, el panorama no da como para brindar. Todos y cada uno de los preconceptos que cualquier lego maneja respecto al futuro laboral que espera a cientos de miles de jóvenes chilenos, son ciertos: alta rotación durante los primeros años de carrera, brechas salariales superiores a 30% entre hombres y mujeres, carreras saturadas, bajos salarios para las disciplinas propias de las humanidades y las ciencias sociales, predominio sin contrapeso de las ingenierías, necesidad urgente de modernizar los modelos educativos y acercarlos a lo que el mundo del trabajo exige...

El estudio de mercado laboral que presenta Economía y Negocios es un proyecto desarrollado por Trabajando.com con la colaboración de José Joaquín Brunner y Patricio Meller, que se elaboró sobre la base de 550 mil currículos y 41 universidades que representan al 85% de los técnicos y profesionales de Chile.

¿Luces? Entre el primer y el tercer año de trabajo, los profesionales que más rotan deben aprender a lidiar con casi cuatro empleadores distintos. Recién al quinto año descubren y comienzan a experimentar una sensación de relativa estabilidad en el empleo.

Ahora, aventurarse con un juicio en términos de si aquello es bueno o malo, resultaría apresurado. Tal como advierte el académico de la Universidad de Chile, Patricio Meller, la señal importante para los estudiantes es que "la rotación se va moderando recién hacia el quinto año" y eso puede responder a decisiones voluntarias -no les gustaba el trabajo- o involuntarias -son despedidos sin drama porque no salen bien formados de las universidades o porque la sobreoferta de ciertos profesionales los torna prescindibles y pocos empleadores incurren en mayores esfuerzos de retención.

El gerente general de Trabajando.com, Juan Pablo Sweet apunta en la misma línea. A su juicio, aquí pueden estar conspirando dos fuerzas bien definidas: falta de compromiso durante los primeros años de carrera y un modelo educativo que tiende a arrojar al mercado estudiantes con un perfil cercano al commodity: "Una teoría es que algunas carreras estén orientadas en extremo a lo teórico, sin competencias blandas y bajo un régimen de trabajo muy distinto al que los alumnos encuentran en el mercado, pero sobre eso no hay juicios categóricos todavía".

La hegemonía de los ingenieros

Como era de suponerse, la hegemonía de los ingenieros en términos de ingresos al quinto año de egresados no tiene contrapeso. Encabezan la clasificación los egresados de Ingeniería Civil Electrónica, con un sueldo bruto que casi cuadruplica a los que cierran la lista (Educación Parvularia y Diseño, entre otras). Si bien aquello ya es un dato a considerar, más relevante aun es lo que puede inferirse en términos de la relación salarial que se establece entre carreras técnicas y carreras universitarias. Tal como advierte Futuro Laboral, existen al menos doce carreras impartidas por centros de formación técnica que están mejor remuneradas por el mercado que unas quince carreras universitarias de cinco años de duración y más.

Más que juzgar la mayor/menor valoración que la sociedad hace de algunas áreas del saber, lo importante en todo esto -explica Meller- tiene que ver con un hecho irrefutable: a veces no resulta racional dedicar cinco años de estudio a una carrera que permitirá obtener remuneraciones inferiores a las que ofrecen una serie de carreras de tres años.

Técnicos en Prevención de Riesgos, Técnicos en Sistemas, Refrigeración, Control de Calidad, entre otras, ofrecen perspectivas económicas bastante más atractivas que Artes, Música o Psicopedagogía, por nombrar algunas elegidas al azar. Esto, sin considerar el peso de las vocaciones a la hora de elegir qué estudiar, claro está.

En algunas carreras, ellas sacan ventaja

En materia de salarios, las intuiciones no operan a la perfección. Se supone que en la inmensa mayoría de las disciplinas ellos ganan más que ellas. Pero esta vez, surgen sorpresas. Es cierto que en carreras tradicionales, como algunas Ingenierías y Derecho, las muejere ganan entre 25% y 32% menos que los hombres. Pero al mismo tiempo, en carreras emergentes, como Administración de Empresas de Servicios o aquellas vinculadas al Diseño, ellas ganan entre 20% y 36% más que sus pares hombre.

Fuente: El Mercurio

 

La crisis de las carreras universitarias. O se reinventan o se acortan



  • Un estudio de empleabilidad realizado por el portal Trabajando.com, remeció el mundo universitario. Además de enterrar ciertos mitos sobre los ingresos profesionales, demostró que las ofertas de institutos pueden recibir mejor remuneración que las llamadas carreras tradicionales. Planteles locales ya estudian disminuir los años de formación.


Fuente: Claudette Medina Venegas, El Sur

Daniela Donoso Figuerora es asistente social. Tiene 27 años y mientras estudió en la universidad siempre se destacó como una excelente alumna. Incluso, sacó su carrera a los 23 años. Muy joven, comenzó la cansadora tarea de buscar “pega” y sin darse cuenta cayó en un estresante ciclo del que recién se siente recuperada.
El primer año de titulada realizó reemplazos esporádicos para una ONG donde, con boleta de honorarios, obtenía un sueldo de 300 mil pesos. Paralelamente, comenzó a trabajar en asesorías para diversas organizaciones, las que cobraba por sesión.
Mientras se ocupaba en estos trabajos en su natal Chillán, asegura haber enviado más de cien currículum para encontrar un empleo mejor remunerado. Luego de tres años de espera llegó la ansiada estabilidad al incorporarse a una empresa que presta asesorías al Poder Judicial en Santiago. Hoy señala estar “conforme” con su empleo, donde obtiene un sueldo bruto de 500 mil pesos, pero confiesa que la plata no se le hace suficiente y que mientras estuvo en la universidad soñaba con ganar más, “¡porque estuve cinco años estudiando!”, exclama. “Me da rabia la desigualdad que hay en las remuneraciones porque conozco colegas que ganan más de un millón de pesos en algún juzgado y a otras que apenas sacan el mínimo”, se lamenta.
Seguramente, Daniela, fue parte de la muestra que se utilizó para el estudio de empleabilidad realizado por el sitio Trabajando.com en conjunto con los investigadores José Joaquín Brunner y Patricio Meller, el cual fue elaborado sobre la base de la información contenida en los currículum de más de 550 mil personas inscritas en los portales de empleo asociados a Trabajando.com y a la red Universia.cl. Además, participaron 41 universidades que representan a más del 85% de los técnicos y profesionales de Chile. La muestra consideró a empleados de variadas carreras de todo el país, con cinco años de experiencia y con contrato indefinido.

Ues. en alerta

Según dice el gerente del portal Trabajando.com, Juan Pablo Swett, este tipo de estudios permite conocer la realidad de los sueldos de los profesionales, su nivel de movilidad y las diferencias salariales entre hombres y mujeres. Señala también que se trata de la primera parte de una saga de investigaciones que desea retratar la realidad laboral y de la educación superior en Chile.
En ese sentido afirma que el estudio se convierte en un antecedente importante para las autoridades universitarias, ya que se deduce que en ciertas carreras ya no es necesario los cinco años de estudio. Ello, porque la investigación sitúa a algunos programas que se dictan en institutos con mejores rentas que una carrera profesional. Por ejemplo, se señala que el sueldo bruto promedio de una persona que estudió Hotelería es de $578.081, mientras que un diseñador gráfico universitario aparece con una renta más baja, con $516.603.
“Creo que las carreras técnicas nos seguirán dando esas sorpresas porque además está creciendo la oferta de los institutos y se está volviendo más específica con programas como, por ejemplo, uno que me llamó la atención: Técnico en Refrigeración en Madera”, indica Swett. En esa línea el gerente de Trabajando.com sostiene que las universidades deben readecuar sus mallas currículares: “O se reinventan o se deben acortar algunas”, enfatiza.
En la primera parte el estudio sólo arrojó datos, sin embargo, el equipo ya está trabajando en las interpretaciones de los antecedentes para poder entregar un informe a los rectores de las universidades chilenas. La idea, explica Swett es que analicen, por ejemplo, las causas del nivel de sueldos y la importancia o no de las prácticas laborales.
De todas maneras, para las autoridades académicas el tema no es nuevo. Durante el año pasado se generó una fuerte discusión cuando comenzó a evaluarse la opción de acortar las carreras profesionales. La tendencia viene desde Europa. De hecho, en el viejo continente existe el Tratado de Bolonia al cual adscriben importantes entidades de educación superior que modificaron las líneas de formación y potenciaron la educación continua. En esa conferencia, también se aprobó bajar en dos o en uno el número de años de estudio de algunas carreras, especialmente, las del área humanista.

Ucsc ya se prepara

Para el vicerrector de Asuntos Económicos de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Jorge Plaza de Los Reyes, efectivamente es un desafío reformular los programas de estudio. De hecho, explica que el plantel está en un proceso de reestructuración de mallas curriculares e indica que “idealmente se podría disminuir el número de años de estudio en pregrado, con la intención de tener mayor articulación con los posgrados”.
Asimismo adelanta que en el 2008 ya tendrían carreras más cortas. Eso sí, aclara que los cambios no serán producto de que los técnicos estén mejorando sus sueldos y con menos años de estudio, pues, según señala “siempre un profesional va a escalar más rápido y tendrá otras opciones de especialización”.

¿Lejos de la realidad?

En general, los universitarios, académicos y autoridades de educación superior consultadas por este medio, valoraron el estudio de Trabajando.com, especialmente por lo significativo de la muestra (sobre medio millón de personas). De hecho, el Ministerio de Educación ya busca avalar este tipo de iniciativas para contar con referentes serios sobre la realidad laboral.
Sin embargo, la escala de sueldos que entregó el informe -publicada en el diario EL SUR el jueves 16- no convenció a todos. Hubo voces de sicólogos, arquitectos y asistentes sociales que consideraron que las rentas mencionadas están por sobre la realidad local. También es el caso de los periodistas, cuya presidenta regional del gremio, Jimena Zoñez González, sostuvo que la metodología utilizada para hacer el estudio (en base a currículum), “se puede interpretar como la pretensión de renta de los profesionales que postulan a fuentes laborales a través de portales, lo que puede arrojar como promedio, la cifra indicada en el informe de $639.754”.
Si bien señaló que el estudio puede “graficar” un promedio de ingreso, cree que no refleja la realidad general del mercado laboral de la profesión. Agregó que actualmente los periodistas presentan una gran dispersión salarial que depende, principalmente, del tipo de sector en el cual se inserta a trabajar el profesional.

Derribando mitos: Ellas ganan más

La otra variable que se midió en el estudio se centró en las diferencias de sueldos entre hombres y mujeres. Y si bien no existe una gran base empírica anterior a este informe, se deduce que las brechas entre ambos sexos ha disminuido y además se derriban ciertos mitos como, por ejemplo, que en carreras como Ingeniería Civil o Industrial los hombres ganan casi el doble. En ese sentido, el estudio arrojó que los varones ganan un 13% más que las mujeres, lejos de doblarlas en el sueldo.
También hay otros datos que sorprenden. En la carrera de Ingeniería en Construcción son las mujeres las que obtienen un 19,4% más de renta que los hombres, con un sueldo de $1.200.694. Lo mismo en informática donde las damas están por sobre sus pares hombres en un 4,2% con $733.711.



 

ME PRESENTO

Mi nombre es Carlos Zapata Sepúlveda, me formé como antropólogo en la Universidad de Concepción, posteriormente obtuve un MBA Leadership Development, Eastern University, Pennsylvania. He sido docente en la Universidad de Concepción, Universidad Católica de la Santísima Concepción y Universidad Arcis. Alumno del profesor Humberto Maturana en el postítulo “Dimensiones Relacionales de los Sistemas Humanos”. Como consultor en procesos de aprendizaje en organizaciones he trabajado asociado a las empresas de capacitación y consultoría fundadas por Fernando Flores, como entrenador de habilidades directivas en las personas. Fundador de KreaChile, empresa que promueve la expansión de las habilidades emprendedoras, de cara a los desafíos del siglo XXI y del Instituto de Transferencia Tecnológica y Emprendimiento I. T. E.

Mis coordenadas: czapata@ite.cl

Tel. móvil 09.2273666

Usuario Skype: czapata.of

Visite mi blog: www.kreachile.cl


 

TALLER CONFIANZA, CARRERAY EMPLEABILIDAD

El mundo del trabajo está viviendo transformaciones significativas. El empleo de por vida está en crisis. Se habla del ocaso de las carreras. En el sentido de que en el pasado la carrera aseguraba la empleabilidad a lo largo de la vida laboral. Hoy es frecuente cambiar de trabajo y carrera varias veces en la vida.

Cuando decimos carrera no decimos trabajo. Hay personas que tienen trabajo, pero no tienen carrera. Carrera es la orientación a seguir en la vida, tiene que ver con la identidad pública que quiero cultivar en el mundo de intereses y preocupaciones humanas, donde mi “saber hacer” puede agregar valor.

Esto plantea nuevos desafíos a la formación profesional de los estudiantes de ingeniería. Prepararlos para leer el mundo y atisbar los cambios, escuchar preocupaciones, hacer ofertas significativas que se hagan cargo de preocupaciones concretas, evocar confianza, trabajar en red, constituir y liderar equipos y proyectos, en fin, habilidades que van más allá de las destrezas funcionales “duras” en las que han sido formados.

Objetivo del Taller:

Sensibilizar a los participantes con las transformaciones en el mundo del trabajo e iniciar el aprendizaje de habilidades básicas para moverse en las nuevas realidades.

Ejes de conversación y práctica:

- Los cambios en el mundo del trabajo y el desafío de emprender: “Yo como Empresa de Servicios Profesionales”.

- La mejor estrategia: Conocerse a sí mismo (Peter Drucker).

- Evocar confianza en los dominios de:

o las destrezas (“know how”)

o la responsabilidad (impecabilidad)

o la sinceridad (ética cotidiana).

- La carrera como construcción de mi identidad pública en el mundo.

- La oferta que soy y la empleabilidad.

- Gestión de carrera: redes, socios y trabajo colaborativo.

- Aprender a aprender: el aprendizaje a lo largo de la vida.


This page is powered by Blogger. Isn't yours?