lunes, diciembre 04, 2006

 

La reproducción de ingenieros no se ha traducido en una multiplicación de de empresas o “emprendimientos”

EDITORIAL Diario El Sur


  • La Región del Biobío sólo podrá consolidar su vocación exportadora y de plataforma de servicios en la medida que sus habitantes estén más capacitados y abiertos a la innovación.

Sigue preocupando que la Región del Biobío exhiba tasas de crecimiento inferiores al promedio nacional, lo que también ha repercutido en la generación de empleos.
Un reciente informe de la Comisión de Estudio para el Desarrollo Productivo de la Cámara de la Producción y del Comercio de Concepción determinó que son siete las áreas de interés estratégico que se deben intervenir, entre ellas la diversificación de la estructura productiva y el mejoramiento del capital humano.
En este último punto, las responsabilidades son compartidas. Hoy existe una gran masa de personas desempleadas con baja calificación, un 72 por ciento de la fuerza de trabajo no tiene estudios técnicos o superiores y los profesionales que aún viven en la zona -muchos han emigrado en busca de oportunidades- no son promotores del desarrollo económico.
Por ejemplo, la reproducción de ingenieros, que es uno de los temas que preocupa al gremio, no se ha traducido en una multiplicación de empresas o “emprendimientos”.
Todas las universidades presentes en la ciudad ofrecen al menos una carrera de ingeniería, lo que ha derivado en una sobreoferta de profesionales del rubro. Esto, lejos de incentivar la innovación o el desarrollo tecnológico, ha servido para aumentar la demanda por puestos en grandes compañías o cupos en diversos MBA.
El problema es extrapolable a otras disciplinas, como Derecho, Periodismo, Arquitectura y Psicología, en que no siempre se encuentra capital humano de alto nivel y la formación en varios casos es fundamentalmente teórica. Ello debido a mallas curriculares obsoletas que repiten contenidos durante cinco o seis años, como si una carrera fuera un túnel que no da lugar a especializaciones.
En la educación básica y media el fenómeno es más preocupante aún, porque el desarrollo de las tecnologías de información y los nuevos requerimientos del mercado laboral chileno tornan necesario contar con jóvenes bilingües, que sean diestros en el manejo computacional y capaces de seguir instrucciones y solucionar problemas. Estas características hoy no se observan en los egresados de cuarto medio y ello tiene que ver con la falta de estímulos y preparación de sus profesores y padres.
Es necesario renovar las plantas docentes, porque existe una generación de maestros cuya expectativa es jubilar pronto y que por razones económicas no pueden cumplir. Muchos de ellos son los que se resisten a incorporar las nuevas herramientas tecnológicas a sus métodos de enseñanza. Son los mismos que creen que el Estado debe generar un plan de retiro convenido, tal como se hace en las empresas que se modernizan. Si bien esta solución es costosa, Chile tiene la gran oportunidad de asumir este desafío a partir de los excedentes que ha generado el alto precio del cobre, tal como se hizo con la reforma educacional durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva.
La Región del Biobío sólo podrá consolidar su vocación exportadora y de plataforma de servicios en la medida que sus habitantes estén más capacitados y abiertos a la innovación. Y es que los principales factores productivos de la “región puerto” que se quiere construir son tanto la red de comunicaciones marítimas, terrestres y aéreas como el capital humano y el empresarial presente en la zona.
Fuente: El Sur


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